Hace tiempo que escribí muchas de las poesías que pienso compartir a través de este blog. Me parece bien empezar a compartirlas mostrando la ultima, recien sacada del horno neuronal. Espero que os gusten y que no las juzguéis muy severamente. Ya conocéis a quien las escribe.
Desde fuera del corazón
Respira el agua al
salir de la presa.
Cruje la madera al
ser consumida
por el fuego, y desde el alma dormida
grita el sueño
apartado de su empresa.
Más la mente perdida,
que es traviesa,
no permite al
corazón que decida
y pone reparos a la
crecida.
¡ La llama del fuego
queda en pavesa!
Voy a la calle con
rumbo improvisado,
camino ausente a la
vez que perdido.
Me siento ridículo
entre la gente.
Pienso en el camino
que no he tomado.
Con cada paso acude
lo vivido,
mientras, al andar
consumo mi mente.
¡Qué bien entiendo el soneto! El sueño primordial siempre grita. No escucharlo es causa de conflictos. Y la vida es un círculo vicioso: grito, razón, tristeza profunda, ansiedad, grito, razón, tristeza, ansiedad... Grito.
ResponderEliminarHay que romperlo.
Si el soneto es espejo, cruza. Si no, enhorabuena por la intuición del cuadro. ¡Espléndido soneto, y amargo! Pero cierto.