Este soneto, al igual que otros ya referidos, me lo ha inspirado mi amiga, Maria Jesús López Landeras. Cuando después de sufrir una catástrofe ecológica (como la caída de un árbol en la que su mano derecha, que le salva la vida, quedó maltrecha) sigue con el mismo afán intentando acabar su libro con la izquierda.
-Cervantista como Alcalá de Henares, dime a quien admiras y te diré quien eres-
¿En este país no se lee porque no se escribe? ¿o no se escribe porque me he roto el brazo?...
Cortó la Luna su mano en Lepanto
mas la pluma retomó libre el vuelo.
Apresó Argel su cuerpo sin consuelo,
pero nunca las alas de su canto.
El árbol marchito cae contra el manto.
El brazo creador se interpone al suelo.
Al principio el dolor supera al duelo.
Pero Ella no es afín al desencanto.
Como él, se rompe el brazo con que escribe;
y como él, con tesón sigue a delante.
El golpe las ganas no defenestra.
Se nutre del apoyo que recibe
para llenar de color su talante
y seguir escribiendo con la siniestra.
¡Jajaja! ME ENCANTA. Y la introducción no le va a la zaga. Me has emocionado amigo. Un beso enorme.
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